Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 9 de marzo del 2024.- Fue una marcha masiva, festiva, creativa y política, pero también estuvo marcada por la ira, la tristeza y la exigencia de justicia por aquellas que no están y por la incesante violencia que soportan nuestros cuerpos. Además, dejaron claro que en medio de la contienda electoral, las mujeres no somos botín político de nadie.

En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la última del sexenio, y cuando por primera vez una mujer tiene altas posibilidad de ocupar la Presidencia, se declararon escépticas. No confiamos en las candidaturas ni en las que representan a la derecha extrema y a la oligarquía, pero tampoco en los proyectos barnizados de transformación que mantienen viejas estructuras políticas, militares y financieras, advirtieron.

A diferencia de otros años, las protagonistas no fueron quienes realizan destrozos y pintas en el mobiliario urbano, sino aquellas que exigieron justicia, igualdad, oportunidades y respecto a sus derechos.

Hubo baja presencia de mujeres policías, quienes portaron una flor amarilla y un moño naranja prendidos a su uniforme en señal de solidaridad con el movimiento. Incluso, se vivieron instantes de sororidad entre las activistas y las uniformadas, a quienes dieron dulces y flores.

Las vallas metálicas que fueron colocadas para la protección de edificios, oficinas y comercios se convirtieron en tendederos de denuncias de violadores, deudores alimentarios, acosadores sexuales y pedófilos, de quienes se colocaron cientos de fotos con su identidad a modo de denuncia.

En sus reivindicaciones políticas, advirtieron que serán las aguafiestas de su celebración electorera y rechazaron que el movimiento y sus demandas sean usados como trampolín. Afirmaron que continuarán denunciando a cualquier administración y partido que no garantice el pleno ejercicio de los derechos femeninos. “Nosotras no somos de derecha, no somos conservadoras y tampoco criminales.

Sabemos por experiencia que aún con los cargos ocupados por mujeres no hay garantía de avanzar en materia de justicia para nosotras. Nos situamos fuera de la lógica partidista, de sus formas políticas inventadas por el patriarcado, apostamos por la organización y movilización social.

Fue un torrente color violeta. Eran miles de mujeres, niñas, adolescentes y adultas mayores. Llevaban pancartas, flores y las imágenes de aquellas que han desaparecido o han sido asesinadas por ser mujeres. El humo de las bengalas rosas y moradas inundó Reforma, avenida Juárez y el Zócalo capitalino. Se veían leyendas como En un mundo que odia a las mujeres, amarnos es revolución, ¿Cuántas marchas se necesitan?, Que tiemble todo México hasta que no falte ninguna mujer, No somos histéricas, somos históricas y Machete al machote.

Batucada, baile y cantos, así como la interpretación con chelo del himno partisano antifascista Bella ciao acompañaron toda la movilización. En la Plaza de la Constitución ellas danzaron; incluso, montaron un espectáculo de pole dance para reivindicar la autonomía corporal.

También hubo manifestantes que realizaron pintas en muros, en el suelo y en vallas con leyendas como: México feminicida, Vivas nos queremos y Mi cuerpo no necesita de tu opinión. Antes de retirarse, la mayoría de las manifestantes hicieron una fogata con sus carteles, mientras algunas intentaron hacer hogueras en las vallas que resguardaban la Catedral Metropolitana y otras golpeaban con insistencia las de Palacio Nacional. Acción que fue repelida por la fuerza pública con el gas de los extintores.

En el mitin que realizaron frente a Palacio Nacional, denunciaron que México aún sigue siendo un país peligroso para nosotras, donde cada día ocurren 17 casos de violencia de género en todas sus modalidades, distintas a la que se perpetra en los hogares. Además, sostuvieron que crecieron el número de víctimas de ataques con ácido y la violencia vicaria.

La violencia en los hogares, el trabajo y las calles, y el acoso y la violación se perpetúan en medio de una rampante impunidad que permiten los tres niveles de gobierno, denunciaron.

Ante el proceso electoral, insistieron en que nosotras no nos confundimos. Mantenemos la independencia y autonomía de nuestro movimiento, que se manifiesta y crece en la calle, en la colectiva, en el sindicato, en la casa, en la universidad, en la organización y en la articulación de nuestras luchas.

Subrayaron que las demandas del sector siguen vigentes, porque las condiciones de desigualdad no se han modificado. Exigieron acceso a una vida libre de violencia y erradicación de la desigualdad de clase, racial y de género, además de combatir la discriminación y todas las formas de opresión que sostienen este mundo de injusticia.

Antes del mediodía, grupos de ellas se concentraron en diversos puntos del primer cuadro de la Ciudad de México, desde donde comenzaron a avanzar hacia Reforma, para convertirse en una marea constante que gritaba: ¡No se va a caer, no se va a caer, lo vamos a tirar. Al patriarcado lo vamos a tirar! ¡El futuro es feminista, o no será!

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